Al menos 20,000 sirios se han refugiado en el Líbano, la mayoría en el norte suní, en su huida de la represión en su país, dijo un activista que se identificó como Omar y se encarga de coordinar la llegada de los desplazados.
Según el activista, entre los refugiados hay 1400 familias -unas 10,000 personas- que han elegido la ciudad septentrional de Trípoli, mientras que otras 850 familias está en la cercana Akkar, ambas situadas en la frontera con Siria.
El alto porcentaje de refugiados en el norte del Líbano, sobre todo en Trípoli, se debe a que la población de esta ciudad es mayoritariamente suní y, por ello, se “sienten más seguros”.
La confesión suní es profesada por un 70% de los sirios, mientras que el presidente Bachar al Asad es de la minoría alauí, una rama del chiísmo. En el Líbano conviven chiíes y suníes.
El resto de refugiados se concentra en el fronterizo valle de Wadi Jaled y en la localidad de Arsaal (este), según Omar, uno de los activistas que ayudaron a salir de Siria a los periodistas extranjeros atrapados en el barrio de Baba Amr de Homs, entre ellos la francesa Edith Bouvier y el español Javier Espinosa.
Omar dijo que las organizaciones islámicas y privadas ofrecen más ayuda a los refugiados, que viven en condiciones precarias.