Unos 2,4 millones de filipinos dependen de la ayuda alimentaria
El tifón Haiyan arrasó Filipinas el pasado 8 de noviembre con vientos de hasta 315 kilómetros por hora y ha sido el segundo desastre más mortífero en la historia reciente de Filipinas. La asistencia alimentaria de emergencia sigue siendo una prioridad.
Unos 2,4 millones de personas en Filipinas todavía dependen de la ayuda
alimentaria un mes después del paso del tifón Haiyan, que redujo o dejó
sin medios de subsistencia a más de 5 millones de personas.
"Si
se compara el tifón Haiyan con el maremoto de 2004, el saldo de víctimas
mortales es mucho más bajo, pero el número de personas damnificadas es
casi cinco veces mayor", señaló en un comunicado la Federación
Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
La
asistencia alimentaria de emergencia sigue siendo una prioridad en las
comunidades afectadas por lo que el Programa Mundial de Alimentos (PMA)
anunció hoy que está aumentando el reparto de víveres, aunque reconoció
que las "necesidades son enormes".
El organismo indicó que
distribuirá veinte toneladas de galletas con alto contenido energético
entre niños de 2 a 5 años para prevenir deficiencias de micronutrientes,
así como 75 toneladas de arroz entre 15.000 personas de las islas de
Bantayan y Kinatarkan.
El paso del tifón dejó a Filipinas también
sin muchas de sus infraestructuras y se estima que más de un millón de
viviendas quedaron dañadas, lo que ha dejado a cuatro millones de
personas desplazadas, según datos ofrecidos hoy por la Organización
Internacional para las Migraciones (OIM).
"Nuestro objetivo es
ayudar a la gente a conseguir un hogar seguro en el que puedan
reconstruir sus vidas", explicó el coordinador de emergencias de la OIM
en Filipinas, Conrado Navidad.
La secretaria general de la Cruz
Roja filipina, Gwendolyn Pang, dijo por su parte que las víctimas del
tifón "necesitan saber que podrán regresar a un hogar seguro, que
contarán con los medios de subsistencia necesarios para reconstruir sus
vidas".
La sanidad es otro de los desafíos del país, donde 181
equipos médicos (65 extranjeros y 116 locales) siguen trabajando en las
áreas afectadas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha entregado
más de 72 toneladas de medicamentos y material médico.
Asimismo ha lanzado una campaña de vacunación contra el sarampión y la polio dirigida a menores de cinco años.
Los
riesgos de enfermedades como el tifus, el sarampión o el dengue siguen
siendo altos, particularmente en los refugios donde miles de personas
que han perdido sus hogares viven hacinadas en espacios insalubres.
El
tifón Haiyan arrasó Filipinas el pasado 8 de noviembre con vientos de
hasta 315 kilómetros por hora y ha sido el segundo desastre más
mortífero en la historia reciente de Filipinas.