MUCHOS niños, niñas y adolescentes panameños de áreas indígenas y rurales se ven obligados a trabajar en actividades agrícolas o de subsistencia con la intención de aportar a los ingresos familiares, lo que les limita el desarrollo educacional y las oportunidades de una vida mejor.
Casa Esperanza, Fundamujer y Fundación Tierra Nueva se han unido en el Programa DESTINO para brindarles oportunidades educacionales no convencionales y flexibles a 7,100 niños trabajadores.
El programa, financiado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, denominado "Disminuyendo y Erradicando el Trabajo Infantil para Nuevas oportunidades(DESTINO), tiene como población meta a niños, niñas y adolescentes indigenas y campesinos pobres de Chiriquí, Coclé, Veraguas, Herrera Los Santos, Darién y la Comarca Ngöbe Buglé, que trabajan en fincas familiares o comerciales para ayudar a sus padres a costear los gastos del hogar.
Como parte del programa cada una de las organizaciones se encarga de trabajar en un sector. Es así como Casa Esperanza trabaja con dueños de fincas y cultivos para difundir la concienciación del problema del trabajo infantil e incrementar el número de programas educativos dentro de las fincas, para que los estudiantes refuercen destrezas académicas y continúen sus estudios durante los períodos de siembra y cosecha.
Fundamujer ofrece entrenamiento vocacional en Darién y Veraguas a padres de niños y niñas en riesgo y a jóvenes adolescentes de 16 a 17 años. Las clases dictadas son sobre artesanía, albañilería, plomería y electricidad, las cuales les permitirán incrementar los ingresos familiares.
La otra organización involucrada en DESTINO es Fundación Tierra Nueva que desarrolla su labor en la provincia de Darién, estudiando los patrones de migración estacional de familias y las actitudes hacia la educación, con el fin de desarrollar una campaña para promover la inserción escolar. Igualmente, desarrollan talleres y ofrecen becas para el nuevo Colegio Agroforestal, brindándoles una educación que les permitirá dejar atrás la agricultura de subsistencia y romper la cadena de trabajo infantil.
Mientras se ocupa de reducir el número de niños que trabaja en agricultura comercial, el proyecto también incrementará, en zonas seleccionadas, el número de niños indígenas de áreas rurales que completan su educación primaria, y los maestros serán capacitados para trabajar con las necesidades especiales de los niños indígenas de zonas rurales en edad escolar.
El Ministerio de Educación ha prestado colaboración a este proyecto, para lo cual firmó un convenio con Casa Esperanza.
El programa DESTINO es administrado por la empresa americana Creative Associates International.
Según análisis de la OIT-IPEC, realizado en el 2003, cerca de 48,000 niños, niñas y adolescentes trabajan. A pesar de las leyes de educación obligatoria que existen en Panamá, decenas de miles de niños, un 58% de los menores que trabajan, no asisten a la escuela. Como parte del programa, 3,460 padres de familia participan en talleres sobre los peligros del trabajo infantil y la importancia de la educación.
Unos 48 mil niños trabajan y la mitad no estudia
La mayoría de ellos tampoco reciben atención de salud adecuada.