Al menos 60 rebeldes han muerto en el sur de Filipinas en las últimas 24 horas y más de 31,000 personas han tenido que abandonar sus hogares a causa de los combates entre el Ejército y el separatista Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI).
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ordenó ayer, continuar la ofensiva después de una reunión de urgencia con el ministro de Defensa, Angelo Reyes, y con el asesor para la Seguridad Nacional, Roilo Gólez. Los enfrentamientos ocurren en la frontera entre las provincias de Maguindanao y Sultan Kuradat, a unos 980 kilómetros al sureste de Manila.