Dos ataques casi simultáneos contra dos mezquitas en Kabul y en la provincial occidental de Ghor causaron ayer decenas de muertos en Afganistán, cerrando una semana negra con cinco ataques de envergadura.
Después de que los talibanes acabasen esta semana con la vida de más de un centenar de personas en tres ataques coordinados contra bases militares y cuarteles policiales, otras dos acciones sumaron ayer casi 70 víctimas mortales y medio centenar de heridos al balance de la sangrienta semana.
La de mayor envergadura tuvo lugar en un barrio habitado por la perseguida minoría étnica hazara en Kabul, en concreto en el interior de una mezquita chií, blanco frecuente de acciones de este tipo.
En esta ocasión, un atacante suicida se posicionó entre los fieles que habían acudido a rezar a la mezquita Imam Zaman, en el oeste de la capital, e hizo detonar los explosivos que portaba en su chaleco, expresó un portavoz policial.