Río de Janeiro avanza en un ambicioso plan para urbanizar sus favelas que pretende, en un plazo de seis años, acabar con problemas seculares como la insalubridad, la precariedad de las viviendas y la amenaza de derrumbes que afectan a casi un millón y medio de habitantes.
El programa Morar Carioca ya ha atendido 69 favelas desde 2010, donde se han abierto calles y plazas, se han construido redes de alcantarillado y 444 edificios de viviendas para realojar a quienes residían en laderas con riesgo de sufrir desprendimientos de tierras.