El presidente electo colombiano, Alvaro Uribe consolidó sus mayorías en el Congreso, logró el control de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes y promesas de cooperación para sacar adelante profundas reformas políticas y económicas, incluyendo una severa cirugía al cuerpo legislativo.
En la primera prueba, la coalición oficialista de liberales, conservadores e independientes, logró la elección en la noche del sábado de Luis Alfredo Ramos como presidente del Senado y William Vélez en la presidencia de la Cámara de Representantes, derrotando a una coalición de la oposición con un grupo oficialista.
Tras la derrota, los disidentes aclararon que continúan respaldando a Uribe, que tomará posesión el 7 de agosto para un periodo de cuatro años. El flamante presidente del Senado anunció que la prioridad del Congreso es la reforma política, mientras el de la cámara baja manifestó que los parlamentarios deben tomar conciencia de la importancia de la reforma del Congreso para recuperar credibilidad ante los colombianos. Agregó que sólo mediante una reforma política profunda, incluyendo al Congreso, la nación nos valorará como una institución digna de perdurar.
El presidente electo anunció que el mismo día de su posesión radicará en el Congreso un proyecto de ley para convocar un referendo popular destinado a modificar el sistema electoral, fortalecer a los atomizados partidos políticos y reformar el Congreso, incluyendo la reducción de 268 a 150 legisladores, en una sola cámara.
El Congreso, que desde hace años se ha visto afectado por escándalos de corrupción, figura en las encuestas entre las entidades mas desprestigiadas ante la opinión pública.