El presidente Alvaro Uribe sufrió una derrota durante el fin de semana electoral en Colombia, por la baja votación el sábado de un referendo que impulsó de manera decidida.
El referendo, que buscaba poner coto a la corrupción política y sanear las finanzas públicas, se había convertido en una prioridad para Uribe, quien en las últimas semanas realizó personalmente una agresiva campaña en los medios para conseguir los 6.2 millones de votos necesarios para su aprobación.
Pero a falta de escrutar el 2% en esa votación, el referendo estaba hundido, y según las proyecciones solamente tres o cuatro de las 15 preguntas puestas a consideración del electorado podrían ser aprobadas.
Una prueba del golpe recibido por el mandatario es que el domingo evitó las apariciones públicas y las declaraciones, salvo una muy escueta: "Respeto a la democracia, amor a Colombia, disciplina para buscar soluciones", dijo.
El ministro del Interior, Fernando Londoño, dijo ayer que "no cabe duda alguna de que el presidente está afectado por los hechos. Claro que sí, porque él hubiera querido que el referendo pasara ampliamente".
Incluso, Londoño puso su cargo a disposición tras la derrota.