El presidente colombiano, Alvaro Uribe, inicia mañana el último de los cuatro años de un mandato que aspira a prorrogar apoyado en una popularidad sin precedentes que ganó gracias a su promesa de exterminar a las guerrillas izquierdistas.
Argumentando que es necesario continuar su política de mano dura, Uribe promovió en el Congreso una iniciativa que revivió la reelección.