El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, encontró, si no un espaldarazo, sí “respeto” para su decisión de negociar el uso de bases militares colombianas por parte de Estados Unidos, incluso entre un gobernante afín a la ALBA.
“Cada país es soberano” para admitir o no la presencia de militares extranjeros en su territorio, dijo escuetamente el jefe de Estado paraguayo, con quien Uribe se reunirá en Asunción, tras visitar Santiago y Buenos Aires como parte de una gira por Sudamérica para explicar el alcance del acuerdo con EE.UU.
En el mismo sentido que Lugo, afín ideológicamente al mandatario venezolano, Hugo Chávez, y a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), se pronunció la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el canciller de Perú, José Antonio García Belaúnde.
“Es parte del derecho soberano, del ejercicio de la soberanía de Colombia el hacer este tipo de acuerdos”, comentó el ministro peruano.
Por su parte, la presidenta Bachelet reiteró que “Chile respeta la soberanía, el interés nacional y las decisiones políticas de cada país en este continente, y en este caso particularmente de Colombia”, declaró Mariano Fernández, ministro de Relaciones Exteriores de Chile.