El presidente colombiano, Alvaro Uribe, dijo ayer no estar arrepentido del ataque a un campamento de las FARC en territorio fronterizo de Ecuador y aseguró que los cuatro estudiantes mexicanos muertos en la incursión eran cómplices de ese grupo.
En entrevista con la cadena mexicana Televisa, Uribe concedió que "el ideal es no haber tenido que bombardear en otro territorio (extranjero)", pero pidió a la comunidad regional reflexionar que la verdadera violación de la soberanía de Ecuador la hizo la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Más tarde en una conferencia de prensa desde el balneario turístico de Cancún, donde participa en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, Uribe dijo que fue a México a entrevistarse con su colega Felipe Calderón, por "un motivo de pudor personal, darle la cara al presidente Calderón frente al tema de los muchachos mexicanos" muertos en el campamento rebelde.
Del encuentro con su colega, el mandatario colombiano comentó que Calderón "expresó su preocupación, su dolor, su reclamo por la muerte de los jóvenes mexicanos en el campamento terrorista de las FARC que Colombia bombardeó (en Ecuador) bajo mi responsabilidad". Uribe dijo que accedió a la solicitud de que Colombia coopere en la investigación.
El gobernante dijo que Colombia no indemnizará a las víctimas mexicanas, a las cuales en una entrevista previa con la televisora local Televisa calificó de "compinches" del grupo guerrillero.
Uribe señaló que no se necesita empuñar armas para estar con un grupo como las FARC e incluso mencionó que hay un vídeo, divulgado por medios de prensa ecuatorianos, en donde se muestra a los jóvenes en el campamento en un ambiente de familiaridad, "propio de los compinches del terrorismo".