En un reto a los planes guerrilleros de atentar contra su vida, el presidente colombiano Alvaro Uribe llegó a presidir ayer un consejo de gobierno en esta ciudad, donde estalló una casa bomba que provocó la muerte a 17 personas y heridas a cerca de medio centenar.
Uribe, que inusitadamente llegó a la media noche del viernes en medio de estrictas medidas de seguridad, presentó sus condolencias a familiares de policías y civiles que eran velados en una funeraria de esta capital departamental.
Asimismo, visitó a los heridos en el centro asistencial donde eran atendidos. Pidió al personal médico trasladar, si era necesario, a Bogotá, a una niña que permanece en estado grave. La Policía informó que dos mujeres sospechosas del acto terrorista fueron capturadas durante allanamientos en la ciudad.