Alvaro Uribe, quien cumple esta semana el primero de sus cuatro años en la presidencia de Colombia, ha logrado mantener una popularidad cercana al 70%, gracias a un estilo de gobierno que combina una enorme dosis de trabajo con su obsesión por resolver inclusive los problemas más pequeños.
"Cuatro años es muy poquito tiempo y los problemas de Colombia son enormes", ha explicado el mandatario para justificar sus jornadas de trabajo que comienzan en la madrugada y terminan pasada la medianoche.
Desde el 7 de agosto de 2002, cuando empezó su mandato, Uribe acostumbró a los colombianos, pero igualmente a sus colaboradores, a un ritmo de trabajo que parece no cansarlo. Se ha convertido para él en cosa de todos los días llamar a sus asesores antes de las 4:00 a.m. para preguntar por reportes de prensa, o a sus generales, al filo de la medianoche, para averiguar por operativos militares.
El estilo Uribe se comenzó a notar desde el día mismo que ganó las elecciones, un hecho que no mereció ni siquiera la más pequeña celebración de su parte. Menos de 12 horas después llegó hasta el Palacio presidencial para iniciar el empalme con el mandatario en ejercicio, Andrés Pastrana, en una reunión de cuatro horas en que Uribe se enteró del estado real del país que recibiría dos meses más tarde.
Una vez posesionado, reunió de inmediato a todos sus ministros, viceministros y otros funcionarios -un total de 550 personas-, y en una jornada privada de 15 horas, dio instrucciones precisas sobre lo que él esperaba de su equipo. Mientras tanto ordenó poner en los escritorios de los periodistas carteles que decían "Se anuncian hechos, no promesas".
Su ritmo de trabajo lo ha mantenido a lo largo de todo el año, lo cual logra -según ha dicho- gracias a una combinación de yoga y gotas homeopáticas. Otra característica del estilo de Uribe es su obsesión por la resolución de los problemas más pequeños de la comunidad. Desde el día siguiente de su posesión, Uribe inició una correría que lo ha llevado a más de 325 poblaciones en su primer año de gobierno.