¿ Sabía usted que los perros pueden ayudar a identificar la presencia de enfermedades contagiosas en los humanos? En Yucatán, al sureste de México, el proyecto empieza a ser realidad.
Un grupo de científicos recolecta muestras de ADN de los canes para detectar la presencia de algunas enfermedades transmisibles a los humanos, y aplicar acciones sanitarias que eviten problemas de salud pública.
Los perros son un buen indicador de algunas enfermedades, especialmente las típicas de zonas tropicales como Chagas y Leptospirosis, señalan los especialistas.
Estos animales, como otros mamíferos, son reservorios de microorganismos que causan estos padecimientos, explicó Matilde Jiménez, investigadora del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Parasitarias de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
"Nos sirven de centinelas, porque están expuestos a las condiciones ambientales en las que estamos viviendo", dijo en conversación con BBC Mundo.
Alerta preventiva.Para identificar las enfermedades, los científicos toman muestras de sangre de los perros, y enseguida purifican el ADN, le dijo a BBC Mundo Karla Acosta, también investigadora de la UADY.
"El proceso facilita la identificación de los agentes patógenos y permite su análisis más preciso", explicó.
También se revisa el entorno del animal portador para determinar posibles factores de riesgo que predispongan al contagio, y reducir de esa manera las posibilidades de transmisión al humano.
El análisis es más profundo en los perros callejeros, que suelen estar más expuestos a los microorganismos.
Una vez identificada la presencia de las enfermedades en la población canina o en los gatos, la universidad hace pública la información y envía un reporte a las autoridades sanitarias de Yucatán para aplicar acciones preventivas que erradiquen y controlen los brotes.
El proyecto se inició en 2001, y desde entonces ha permitido prevenir varios brotes contagiosos a partir del conocimiento de las enfermedades infecciosas que portan los perros callejeros y los que tienen dueño.
Los científicos trabajan además con gatos, que también pueden portar microorganismos de enfermedades transmisibles, como la toxoplasmosis.