Casi la mitad de la mujeres son acosados sexualmente en los lugares públicos en Egipto, a pesar de llevar el velo puesto.
Un estudio sobre el acoso sexual realizado por el Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer (CEDM) desvela que ni el hiyab -velo que cubre el cabello-, ni el niqab -vestimenta que sólo deja al descubierto los ojos-, protegen a las egipcias del hostigamiento que sufren en la calles de su país.
El 91% de las encuestadas confesó ser víctima de acoso, principalmente en las calles y en los medios de transporte público, aunque también en los lugares de ocio y centros educativos, a pesar de que la mayor parte de ellas lleva el velo islámico que, supuestamente, las resguarda de las miradas "impuras". Esto demostraría que el acoso no depende de si están cubiertas o no.