Sus dos hornillos y su cámara de combustión han logrado que miles de familias peruanas del medio rural dejen de inhalar gases nocivos y preparen ahora suculentos platos más baratos en sus nuevas cocinas, que, además, son más beneficiosas para el medioambiente.
La instalación de estos dispositivos en viviendas peruanas forma parte de la campaña nacional "Medio millón de cocinas mejoradas. Por un Perú sin humo", promovida por Pilar Nores, esposa del presidente peruano Alan García y presidenta del Instituto de Trabajo y Familia, y en la que están involucradas desde 2009 instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales, entre otros.
Sobre esta iniciativa debatieron en Lima los 300 asistentes de un foro internacional, explicó Ricardo Maraví Segura, director ejecutivo del Instituto de Trabajo y Familia.
El proyecto simplemente busca sustituir cocinas tradicionales de piedra, fieltro y leña por otras algo más sofisticadas, de dos hornillas y una cámara desde la que se canaliza el humo contaminante de la combustión a través de una "tremenda chimenea", dijo Maraví.
Las casas dejan así de ser espacios cerrados donde se acumulan nubes de gases nocivos, y pasan a ser habitáculos más saludables para sus miembros, que ya no se exponen a enfermedades respiratorias, oculares y cutáneas derivadas de los gases "malos".
Las virtudes de las "cocinas mejoradas" van más allá de las saludables, porque, además, reducen las emisiones de gases nocivos al medioambiente y aminoran el efecto sobre el cambio climático, pero también mejoran la economía doméstica, insiste Maraví.
"Las familias ahorran más del 50% de la leña con la que tradicionalmente cocinan", señala el director, para agregar que a menos madera quemada, menos emisiones de gases.
"Cada cocina tradicional produce al año cuatro toneladas de monóxido de carbono por año (gas contaminante y tóxico para el ser humano) y hay 600 millones de familias (en el mundo) que cocinan con este tipo de sistema", señala Maraví.