Una investigación para determinar el flujo de carbono en el área de la Cuenca del Canal es desarrollada por la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), con el propósito de determinar la capacidad del área para potenciar la venta de créditos de carbono a países industrializados.
El proyecto que se desarrolla en una hectárea de Cerro Pelado, Gamboa, busca establecer los índices de emisión de carbono, tanto el dosel del bosque como el sotobosque presente en la cuenca canalera.
De acuerdo con el biólogo Kleveer Espino, del Centro de Investigaciones Hidráulica e Hidrotécnica, a través de la investigación se busca establecer el ciclo del carbono dentro de la cuenca del Canal de Panamá, ya que es un área con una gran densidad de selva que puede generar una cantidad importante de emisiones de dióxido de carbono (CO²).
Espino indicó que la República de Panamá, a través de la Ley N.° 86 del 30 de noviembre de 1998, aprueba el Protocolo de Kioto demostrando el compromiso del país en contribuir a la reducción del efecto invernadero.
En virtud de lo anterior, la UTP busca crear en Panamá la capacidad técnica que permita la cuantificación del flujo de carbono, para lo que utilizará como laboratorio el bosque húmedo tropical de Cerro Pelado en Gamboa.
Entre monitoreo e inventario.
Durante más de 70 años, el ejército de EE.UU. utilizó este lugar como un sitio experimental de materiales, equipos, medicamentos y demás, para su evaluación frente a las condiciones propias de un bosque tropical húmedo.
La investigación incluye monitorear e inventariar un grupo de árboles dentro de una hectárea de Cerro Pelado y determinar la cantidad de carbono que fijan en el suelo, así como biomasa producida.
Según Espino, una hectárea de bosque en la cuenca del Canal de Panamá puede estar produciendo un promedio de 14.01 toneladas de carbono al año, pero en ello no incluye el carbono producido por el sotobosque, es decir, las plantas que se encuentran bajo los grandes árboles.
Señaló que el estudio realizado a la fecha ha logrado demostrar que el bosque, a pesar de tener más 70 años, sigue fijando carbono, aunque se estima que una selva joven puede duplicar la producción de uno adulto.
También detalló que con el estudio se podrán conocer aquellas variedades de árboles que tienen una mayor capacidad de fijar carbono y eventualmente tomar la decisión de sembrarlos en determinado sector sólo con este propósito.
Sostuvo que el estudio se ha centrado en las especies nativas, ya que tradicionalmente los trabajos de reforestación se realizan con especies no nacionales cuyo rendimiento es conocido.