Los líderes de la India y Pakistán se recriminaron mutuamente ayer por el conflicto de Cachemira, al asistir a una cumbre asiática en la que compartieron una mesa pero no se hablaron.
Rusia y China habían presionado a India y Pakistán para que sostuvieran conversaciones y evitaran que el conflicto se convierta en una cuarta guerra. Pero el tono de los comentarios de los líderes durante una sesión en la cumbre de seguridad asiática, pareció indicar que la posibilidad de diálogo es muy remota.
Aunque fracasaron los esfuerzos de reunir al líder paquistaní, general Pervez Musharraf y al primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee en la cumbre, Musharraf dijo que él aceptó la invitación del presidente ruso Vladimir Putin para posibles conversaciones en Moscú.
"Yo creo que todo el mundo está desalentado de que no nos reuniéramos y conversáramos aquí", agregó Musharraf. Vajpayee había declarado que: "Hemos dicho en repetidas ocasiones que estamos dispuestos a discutir todos los temas con Pakistán, incluyendo Jamu y Cachemira, pero para ello, el terrorismo debe terminar".
En tanto, el subsecretario de Estado de EU, Richard Armitage, viajó ayer a Asia para tratar de rebajar la tensión bélica entre India y Pakistán, a donde dentro de unos días se trasladará el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld. Armitage se reunirá mañana con colaboradores de Musharraf, y un día después estará en Nueva Delhi para hacer lo mismo con miembros del gabinete de Vajpayee.
Mientras tanto, soldados indios y paquistaníes intercambiaron fuego de artillería y cañones en el disputado territorio de Cachemira, un día después que ocho civiles murieron por proyectiles.
Dos civiles murieron en Cachemira, supuestamente a manos de militantes islámicos, según la policía. En el lado paquistaní, los militares informaron sólo de proyectiles esporádicos y disparos de armas de pequeño calibre.