Una serie de explosiones provocaron ayer la muerte de al menos 29 personas y dejaron heridas a unas 88 en la ciudad de Ahmenabad, en el estado occidental indio de Gujarat, informaron fuentes oficiales.
El primer ministro de Gujarat, Narendra Modi, que ofreció la cifra de víctimas, dijo que fueron 16 las bombas que explotaron en una decena de distintos puntos del este de la localidad.
Las explosiones se sucedieron durante una hora en dos mercados callejeros, un autobús de transporte público y en las proximidades de dos hospitales, un teatro y un cine, entre otros objetivos.
Los puntos atacados se ubican principalmente en barrios de clase media considerados "sensibles" en Ahmenabad, debido a las tensiones comunitarias entre los hindúes y los musulmanes de Gujarat.
"Las explosiones fueron de baja intensidad, similares a las detonadas en Bangalore", dijo el viceministro de Interior, Sriprakash Jaiswal.
Tras el ataque, las fuerzas de seguridad sellaron Ahmenabad y cerraron el tráfico al aeropuerto y los ferrocarriles, además de desplegar refuerzos para mantener la calma, mientras los equipos de rescate socorrían a las víctimas.
Según los primeros resultados de la investigación, las bombas estaban colocadas en bicicletas, un "modus operandi" similar al empleado en mayo en la capital de Jaipur.
Al igual que entonces, un grupo que se hace llamar "Indian Muyahidin" se atribuyó la autoría del atentado por medio de un correo electrónico enviado minutos antes a varias cadenas de televisión, en el que anunció más ataques y, en concreto, amenazó a líderes políticos y empresariales indios.
La Policía india no ha logrado determinar quiénes son los "Indian Muyahidin", aunque un experto en organizaciones terroristas consideró que se trata de una "etiqueta genérica" que no corresponde a un grupo en particular.
Modi, por su parte, calificó el atentado de "guerra contra la India" y aseguró que detrás de él hay un "grupo organizador y un país organizador", al que no mencionó.
"Todos los ataques tienen una firma y podemos concluir que los autores son los mismos. El problema es que no hemos sido capaces de asociarlos a ninguna organización", admitió una fuente de los servicios de inteligencia a la IANS.