El Vaticano deploró ayer que la nueva Constitución de la Unión Europea no incluyese referencia directa alguna a las raíces cristianas del continente pese a las gestiones de la Santa Sede.
Una cumbre de la UE concluyó el viernes un borrador de Constitución.
En contra de esta mención estaban Francia, Bélgica, los países nórdicos y el Reino Unido. El resto de los países estaban en una posición intermedia.
Alemania, las iglesias católica y protestante, que cuentan con casi 55 millones de fieles, también deploraron la ausencia de referencia a Dios en la Carta Magna.