Un terrorista palestino suicida detonó una bomba cargada de clavos en un autobús lleno de estudiantes de secundaria y empleados de oficina en Jerusalén ayer, matando a 19 pasajeros e hiriendo a 55.
El grupo islámico Hamas se atribuyó la responsabilidad del ataque, que fue el atentado suicida palestino número 69 en los últimos 21 meses. No está claro si el ataque retrasaría los planes del presidente George W. Bush de emitir una declaración importante sobre política para el Oriente medio que había sido señalada para hoy.
Bush condenó el ataque en los términos más enérgicos posibles"", dijo el vocero de la Casa Blanca Scott McClellan. La explosión destrozó el autobús poco antes de las 8 de la mañana hora local, lanzó restos humanos por las ventanillas y deshizo el techo y las paredes del vehículo. Más tarde, las cuadrillas de rescate alinearon los cadáveres sobre una acerca cercana y los cubrieron con bolsas plásticas. ""¿Dónde está mi hermana? Dónde está mi hermana?"", preguntaba una mujer a los voluntarios que recogían los restos humanos.
El primer ministro israelí Ariel Sharon se presentó rápidamente en el lugar del ataque, prometió luchar contra los grupos terroristas palestinos y convocó a los jefes de seguridad para consultas de emergencia. El gobernante atribuyó al jefe palestino Yaser Arafat la responsabilidad por la continuación de los ataques.
Si bien se esperaba una fuerte represalia por parte de Israel, comentaristas dijeron que el gobierno de Sharon no llegaría al extremo de expulsar a Arafat de Cisjordania.
Hamas identificó al terrorista como Mohammed al-Ghoul, de 22 años, residente del campamento de refugiados de Al Faraa, cerca de la ciudad cisjordana de Naplusa. El kamikaze palestino dejó una carta a su familia en la que afirmó detestar la idea de matar o de morir.
"Esta operación no significa que me guste matar o ser matado, pero lo hice para que las futuras generaciones tengan una vida mejor", escribió Mohammed al Ghul, de 23 años, tres días antes de que viajara a Jerusalén, subiera a un autobús y activara la bomba que llevaba consigo.
Su familia se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando los altavoces de la mezquita del campamento de refugiados de Al Faraa, entre Naplusa y Jenín, al norte de Cisjordania, difundieron el nombre de Mohammed.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, condenó el atentado, y señaló que nada puede justificarlo. Al hablar ante una reunión de embajadores de buena voluntad y mensajeros de paz de las Naciones Unidas, Annan dijo que "el atroz acto de terrorismo" cegó la vida de personas inocentes, incluidos niños.
En tanto, la esposa del primer ministro británico, Cherie Blair, se disculpó por haber mencionado la desesperación de los kamikazes palestinos, subrayando que condenaba rotundamente esos ataques.
"Evidentemente la señora Blair lamenta si la interpretación de sus declaraciones pudo ofender", declaró una portavoz de la esposa de Tony Blair. La Unión Europea condenó el atentado, pero exhortó a los palestinos y a los israelíes a que no permitan que esto bloquee los intentos para llevar la paz a la región.
Josep Pique, ministro español de Asuntos Exteriores, cuyo país actualmente ostenta la presidencia de la UE, condenó el ataque, llamándolo un acto despreciable"".
El minigabinete israelí reunido anoche en Jerusalén decidió "lanzar próximamente una serie de acciones militares" en represalia por el atentado suicida que causó 19 muertos, aparte del kamikaze, informó la radio pública israelí citando fuentes gubernamentales.
Tanques israelíes entraron en la ciudad cisjordana de Jenín anoche, provocando un enfrentamiento con palestinos armados, después que un atacante suicida palestino mató a 19 israelíes en Jerusalén, dijeron testigos.