Al menos una veintena de personas, soldados y civiles, murieron y varias decenas más resultaron heridas al estallar la noche del jueves un depósito de municiones en la ciudad sureña afgana de Spin Boldak, junto a la frontera paquistaní y a unos 550 kilómetros al sureste de Kabul, informaron ayer fuentes oficiales.
Algunas autoridades locales elevaron a 30 la cifra de víctimas mortales a causa de la explosión, que en algunos medios se sospecha que podría deberse a un atentado de la organización terrorista Al Qaeda, liderada por el saudí Osama bin Laden.
Según testigos presenciales, las municiones, que al parecer pertenecían al régimen derrocado de los talibán, ardieron durante horas.
El portavoz del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Jaled Mansour, afirmó que dos de sus almacenes situados cerca del depósito en los que guardaban más de 700 toneladas de comida habían sido incendiados y habían quedado destruidas parte de las provisiones.