El cadáver de un mecánico argentino fue velado y sepultado por su familia, pero el supuesto finado apareció vivo seis días después.
Arturo Montecinos, de 46 años, vecino de la ciudad de Neuquén, en el suroeste del país, discutió con su mujer, tomó su auto y se fue de su casa. Posteriormente, dejó su vehículo abandonado en una zona deshabitada, con su teléfono móvil dentro.
Tras la denuncia por la familia, de su desaparición, la policía encontró el carro abandonado y un cadáver que fue reconocido como el de Montecinos por su mujer y su hija a partir de cicatrices en el brazo y en el abdomen, dado que el rostro estaba irreconocible.
Pero ese no era el cadáver de Montecinos, quien al día siguiente regresó a su barrio, en medio del susto que se llevaron los chicos que jugaban en la calle y el desmayo que sufrió su mujer al verlo entrar en casa.