El británico inculpado el martes en Estados Unidos por haber intentado vender un misil tierra-aire a un presunto terrorista, había contactado a grupos criminales rusos para procurarse el arma, indicó ayer el FSB, los servicios secretos rusos.
Hekmad Lakhani intentó obtener este tipo de armas "por todos los medios posibles, incluso manteniendo contactos con grupos criminales", declaró el servicio de prensa del FSB citado por Interfax.
Según esta fuente, "el FSB descubrió a Hekmad Lakhani, que había llegado a Rusia y había intentado contactarse con vendedores potenciales de tales armas".
Los servicios rusos entraron en acción luego de "recibir informaciones de orden general sobre el intento de ciudadanos extranjeros de adquirir un sistema de misiles portátiles tierra-aire en Rusia o en la Comunidad de Estados Independientes (CEI, ex URSS sin contar a los países bálticos)".
El británico de origen indio fue detenido tras una operación conjunta que llevaron a cabo durante 18 meses los servicios estadounidenses, rusos y británicos.
Por su parte, el secretario de Estado Colin Powell se congratuló de la colaboración de Rusia en una operación en la que se arrestó a Lakhani. Los arrestos que se realizaron fueron muy importantes porque Estados Unidos y la Federación Rusa trabajaron juntos, expresó.