Nadie sabe, sin embargo, qué actitud asumirán las fuerzas armadas si se produce una crisis institucional en un ambiente de gran polarización. La impresión predominante es que los militares están en un compás de espera, aguardando a que el panorama se despeje un poco y se resuelvan algunos de los grandes interrogantes del momento. En particular la situación interna del oficialismo, donde sus dos cabezas más visibles el vicepresidente Nicolás Maduro, el preferido de Chávez para que sea el candidato de su partido a la presidencia si él no puede seguir ejerciéndola, y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, que debería asumir temporalmente la presidencia hasta que se realicen nuevas elecciones-- no han podido llenar el vacío de poder que hay desde que Chávez viajó a Cuba para continuar allí su batalla contra la enfermedad.
En el ámbito militar hay incertidumbre acerca de quién decide sobre la estrategia operativa de la fuerza armada, los ascensos o retiros en la institución aglutinadora que ha salvado a Chávez de un golpe de estado y que cumple funciones cruciales en sectores que van desde la empresa petrolera estatal y el combate a la delincuencia hasta la distribución de alimentos.
El oficialismo niega que haya un vacío de poder y Maduro ha tratado de disipar cualquier duda sobre las lealtades de la fuerza armada al aparecer en público junto a altos oficiales.