Miles de niños, ancianos, hombres y mujeres peregrinaron este miércoles para venerar al Nazareno de San Pablo, una procesión que se ha convertido en una de las tradiciones más antiguas de Venezuela y convertida en uno de los festejos religiosos más importantes del país durante la Semana Santa.
La procesión que partió desde la Basílica de Santa Teresa, uno de los principales templos católicos de Venezuela, recorrió buena parte del centro de la capital venezolana, y debido al Año Santo del Jubileo de la Misericordia, decretado por el papa Francisco, se hizo por primera vez a la luz del día y más larga de lo habitual.
Ya hace un año, para estas mismas fechas, que los creyentes hicieron sus promesas al Nazareno a cambio de favores, y hoy como todos los "miércoles santos", una vez que consideran que las peticiones fueron cumplidas, o que la resignación es el designio, acudieron nuevamente a cumplir y pedir por el auxilio de su santo para este nuevo año.
Caminando descalzos e incluso de rodillas y vestidos con túnicas violetas, los penitentes llegaron a lo largo del día a las puertas del templo para poco a poco formar el mar de personas que cargó la imagen de 1,60 metros de altura y casi 80 kilos de peso.