El embajador mexicano en EE.UU., Arturo Sarukhán, insistió ayer, pocos días antes de una visita de Barack Obama a su país, en que una de las claves para detener la ola de violencia en México reside en que Washington ayude a detener el tráfico de armas y dinero en efectivo a través de la frontera.
Sarukhán explicó que esas armas y ese dinero procedentes de Estados Unidos facilitan a los narcos en México "los medios para corromper, sobornar y matar".
El diplomático aseguró que el 90 por ciento de las armas incautadas en México proviene de EE.UU. y destacó que sólo en las fronteras con Arizona y Texas hay más de 7,000 distribuidores con licencia para vender armas.
"Muchas de las armas que están siendo adquiridas por grupos de narcotraficantes, ya sea directamente o a través de representantes, vienen de esas tiendas", dijo Sarukhán.
"La mayoría de las granadas que estamos incautando son granadas que vienen de América Central o del Sur", explicó el Embajador, quien matizó que "la mayoría de las armas de asalto proceden de Estados Unidos".