En Pakistán es común que la gente pobre venda a sus hijos o sus propios órganos para agenciarse un poco de dinero.
Según Farhat Moazam, del Instituto de Urología y Trasplante Sindh en Karachi, existen aldeas en las zonas pobres de Pakistán, donde entre el 40 y el 50 por ciento de la población tiene sólo un riñón.
La experta paquistaní indicó que habitualmente se promete a esas personas aproximadamente 2.500 dólares por un órgano, pero sólo reciben una pequeña parte de esa cantidad.
Muhammad Zahid, sin trabajo desde hace cuatro años, ayer puso a la venta, con lágrimas en los ojos, a sus dos hijos Hamna y Jawwad en Karachi.
Zahid es solo un ejemplo de las acciones insólitas que realizan en Pakistán debido a la pobreza.