El veredicto contra el exanalista militar Bradley Manning tendrá un “efecto intimidatorio” en quienes se planteen divulgar información confidencial en favor del interés público, lo que amenaza el periodismo de investigación en EE.UU., según expertos y activistas.
“Los periodistas de investigación están preocupados, y con razón, ante la posibilidad de que este tipo de procesos judiciales corte su acceso a fuentes claves de información”, señaló ayer un editorial del diario The New York Times.
Pese a resultar absuelto del cargo de “ayuda al enemigo” por filtrar documentos clasificados a WikiLeaks, Manning fue encontrado culpable de otros 20 cargos, entre ellos el de violar la ley de espionaje, lo que le expone a una pena máxima de 136 años.
“Este proceso tiene y tendrá un efecto intimidatorio en las fuentes que podrían proporcionar información que exponga políticas y prácticas cuestionables del Gobierno”, dijo a Brant Houston, director de la iniciativa de periodismo de investigación en la Fundación John S. y James L. Knight.
“Sin protecciones legales suficientes y con la expectativa de un proceso judicial que les lleve a la bancarrota y la cárcel, habrá muchos menos informantes que decidan acudir a la prensa”, agregó.
Joel Simon, director del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), coincide en que la “agresiva acusación” que el Gobierno estadounidense desplegó contra Manning “ha enviado un claro mensaje a los potenciales informantes” que repercutirá en el trabajo de “los periodistas que cubren asuntos de seguridad nacional”, según indicó en un comunicado.
Para Tom Rosenstiel, director ejecutivo del Instituto de la Prensa Estadounidense (API), lo preocupante no está en la acusación a Manning en sí, dado que el soldado “no acudió directamente a un medio de comunicación” convencional, sino a los activistas de WikiLeaks.
“Eso distingue su caso de la forma en que normalmente tiene lugar el periodismo de investigación, en la que los reporteros cultivan sus fuentes y se ganan su confianza”, precisó Rosenstiel.
Lo inquietante, según el experto, es que el gobierno de Barack Obama está usando la ley de espionaje “de una forma que nunca se había hecho antes”.