Más de 500 personas pidieron la paz en Río de Janeiro en una marcha organizada por familiares de víctimas de la violencia al cumplirse dos meses del bárbaro asesinato de un niño de seis años en un asalto, hecho que conmovió a Brasil.
Los convocantes de la marcha pacífica recordaron que desde la muerte del niño Joao Helio Fernandes, cometido por una banda jóvenes delincuentes el pasado 7 de febrero, la violencia en Río de Janeiro y sus suburbios se ha cobrado más de 600 vidas.
En los últimos meses han ocurrido en el estado de Río de Janeiro varios crímenes que han conmovido a todo el país, como el incendio de autobuses repletos de pasajeros y los ataques a puestos policiales a finales de 2006, que dejaron una veintena de muertos.
Con canciones pacifistas, pancartas que denunciaban la incapacidad de las autoridades, o vestidos de policías con escudos de "paz", los manifestantes recorrieron algunas calles del centro de la ciudad y pidieron el fin de la violencia.