La victoria electoral que obtuvo ayer en las elecciones legislativas el líder socialista, Giorgos Papandreu, confirma la tradición de la alternancia de dos dinastías políticas en el poder en Grecia.
La vida política del país mediterráneo en el último medio siglo ha estado marcada tanto por bipartidismo como por una endogamia política dominada por las familias Papandreu y Karamanlis.
Esta formación conservadora alcanzó ayer el porcentaje más bajo de votos desde 1981, cuando los socialistas encabezados por Andreas Papandreu, padre de Giorgos, subieron por primera vez al poder.
La tercera fuerza política, los comunistas del KKE, han perdido más de un 1% del apoyo popular, hasta el 7%; los ultraderechistas de Laos ganan apoyo, hasta el 5,3%, y los izquierdistas de Syriza han pedido también posiciones, con un 4,1 %.
El Pasok logró 159 de los 300 diputados del Parlamento con el 43,3% de los sufragios y los conservadores de Nueva Democracia, del primer ministro en funciones, Kostas Karamanlis, el 35,9%, que le otorga 98 escaños.
La participación en las urnas fue de 68,5 por ciento, frente al 74 por ciento en los últimos comicios, en septiembre de 2007.
Según el recuento oficial, con el 21 por ciento de los votos escrutados, entrarán cinco partidos en el nuevo Parlamento.
Dimisión.
Desgastado por los escándalos de corrupción y por la pasividad del Gobierno ante las violentas protestas callejeras y en la extinción de los incendios en el verano de 2007 y de este año, Karamanlis perdió los comicios como habían anticipado todas las encuestas.
En consecuencia, Kostas Karamanlis anunció su dimisión al frente del partido Nueva Democracia tras admitir su contundente derrota frente a los socialistas en las elecciones legislativas celebradas ayer.
Cambios.
El Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) de Giorgos Papandreu prometió cambiar el rumbo de Grecia hacia la legalidad y el progreso, tras ganar la mayoría de los escaños en el parlamento.
Consciente de los retos a los que se enfrenta en los próximos cuatro años de legislatura, Papandreu dijo ayer en público que "estamos aquí unidos ante la gran responsabilidad que yo asumo personalmente para que cambie el rumbo del país hacia un espacio respetuoso de la ley, del medioambiente y del progreso".
Agregó que "con estos valores podemos volver a unificar a los griegos", tras advertir de que "el camino no será fácil".
"No quiero tolerancia, sino participación, porque (el futuro del país) es cosa de todos y tengo fe en la capacidad de todas esas fuerzas que hasta ahora estaban reprimidas por la corrupción y el despilfarro", declaró el político de 57 años.
También llamó a las fuerzas progresistas a que unan esfuerzos para pasar página y avanzar "en este camino hacia una sociedad justa".
La clara victoria socialista sucede tras dos mandatos conservadores desde 2004, que se ha caracterizado por una alarmante pasividad en un clima político plagado de escándalos y protestas callejeras, y una inepta gestión en la extinción de los incendios forestales de 2007.