EN EL 2005, dos palabras cobraron notoriedad en Panamá: discapacidad e inclusión. Ambas referentes a lo mismo, el derecho a la inclusión en todos los aspectos de las personas con discapacidad.
La lucha emprendida por los discapacitados, desde los diferentes gremios que los agrupan, se está haciendo sentir.
Ayer, convocaron a todos los sectores de la sociedad para presentar el "Pacto Nacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad y sus Familias".
Son hombres, mujeres y niños, que tratan de superar las limitaciones inherentes a su condición, aunque hay muchos que por su tenacidad lo han logrado.
Haydeé Beckles nació con parálisis cerebral, y los médicos no veían ningún futuro para ella. Tiene más de 40 años, ha escrito dos libros, viajado a varios países sola y en grupo, para participar en eventos internacionales.
En su segunda obra, titulada "Memorias de alguien que quiso cambiar", plasma sus experiencias en el entorno familiar, laboral y en su diario andar. Es una sencilla descripción que inspira y llena de optimismo a los que de una u otra forma luchan por sus derechos.
Dentro de poco publicará la tercera, denominada "Haydeé Beckles en blanco y negro", una continuación de su relato biográfico posterior a una deserción laboral y otros retos de la vida.
Beckles ha superado adversidades que la han fortalecido y la han llevado a levantar la bandera en la lucha por la inclusión plena de las personas con discapacidad, dejando claro que quiere ser protagonista de su destino.
El doctor Guillermo Moreno, no vidente, nunca conoció la exclusión. Estudió en escuelas regulares, así como en la universidad y sus compañeros fueron sus guias, lo que constituye el mejor ejemplo de inclusión.
Abogado de profesión, se desempeña como profesor en la Universidad de Panamá, pertenece a varias organizaciones de discapacitados y comunicador social.
Otra cara de la moneda es Jorge, un niño autista, que cursa el quinto grado en la Escuela República de Japón.
Le gusta la música, sobre todo la típica, toca las maracas, es un fanático de la computadora en la cual estudia y hace sus tareas.
A pesar de su autismo, realiza las mismas actividades que otros niños y ayuda a su mamá, quien los domingos vende billetes para ayudarse, y costear los gastos de una profesora que le ayuda en el estudio dirigido, que lo ha llevado a tener excelentes notas.
La perseverancia y el reto a las dificultades de estas personas, son la mejor bandera de lucha por sus derechos.
En Panamá no hay estadísticas que certifiquen el número de discapacitados, el cual se estima en 280 mil.
La política nacional de atención a la población con discapacidad hace énfasis en la inclusión a la salud, educación, trabajo, accesibilidad universal, vida comunitaria, ocio, deporte y cultura, con la participación de organizaciones y clubes cívicos.
Vidas llenas de optimismo, perseverancia y proyectos
Ningún Gobierno ha previsto editar la Constitución en sistema braille.