Un estudio de la entidad halló que en El Salvador los menores están detenidos con adultos, no reciben suficiente alimentación y un 70% de los que entrevistaron dijeron no contar con actividades de esparcimiento.
El Salvador, Panamá y Costa Rica son los países de la región con índices más altos de maltrato.
"Encerrar a los jóvenes no le sirve a la sociedad. Salen peor que cuando entraron y además, muy jóvenes. Estamos creando delincuentes"", señaló a la AP el investigador de DNI, Juan Carlos Zamora.
En su estudio la organización analizó la legislación centroamericana, recogió opiniones de 186 adolescentes y en su diagnóstico detectó casi 1,200 posibles violaciones de los derechos de menores reclusos.
Contrario a lo que se cree, a nivel general un 33% reconoció haber sido maltratado en el centro de detención pero la mayoría no quiso identificar a los autores.
En Guatemala un 54% de los jóvenes admitió no tener posibilidades recreativas. A eso se sumó el hacinamiento y la ausencia de programas educativos para concluir la enseñanza básica.
En Honduras se aplica la pena máxima de ocho años de prisión a niños de 12 como de 17 años.
El índice más alto de maltrato se presentó en El Salvador con un 47%, seguido por Panamá (42%) y Costa Rica (41.5%).
La mayoría de los menores reconoció pertenecer a una pandilla principalmente en El Salvador Honduras y Nicaragua.