- 50% de las personas tienen la percepción de seguridad en varios países de la región centroamericana.
Evo ve ‘muy grave’ machismo en Bolivia
- El presidente de Bolivia, Evo Morales, calificó de muy grave la violencia machista en su país, por una seguidilla de feminicidios y denuncias de agresiones contra mujeres, por lo que pidió reflexión para evitar estos sucesos. La mujer agredida física o psicológicamente denuncia (...) y es muy grave lo que estamos viviendo, señaló Morales en un acto en la región andina de Potosí (suroeste). El gobernante insistió en que también es grave que los agresores de mujeres no sean solamente civiles, puesto que también han habido denuncias contra policías y militares que golpearon o asesinaron a sus parejas. Bolivia es, según datos de la ONU, el país latinoamericano con mayor tasa de violencia física contra las mujeres y el segundo, después de Haití, en violencia sexual.
@PanamaAmerica
La violencia afecta mayormente a los jóvenes en Latinoamérica, ya sea como víctimas o victimarios, en especial a los de bajos recursos económicos, según un informe la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Más de un centenar de expertos en temas de prevención de violencia, junto a activistas y funcionarios, participan en el segundo día de la Conferencia Internacional “Alianza para la Prevención del Crimen y la Violencia Juvenil en las Américas”, en la que analizan cómo prevenir el crimen y los aportes de los Gobiernos para esta tarea.
De acuerdo con el informe, la violencia involucra a jóvenes entre 14 y 29 años.
Vinicio Cantera, representante de la Fundación Transiciones Guatemala, dijo que los jóvenes se incorporan a pandillas “porque no hay unión familiar, ni educación dentro de la familia, falta de empleo y oportunidades”. Cantera fue asaltado por dos hombres en Guatemala en 2009, quienes, tras robarle, le dispararon por la espalda, lo que lo dejó parapléjico.
Para Agustín Coroy, un expandillero guatemalteco de la Mara 18 que ahora realiza trabajo para evitar que jóvenes caigan en la violencia, una de las razones para entrar a las pandillas es la desintegración familiar.
Los expertos han señalado que invertir en la prevención es la solución al tema de la violencia. Una encuesta de la Universidad de Vanderbilt, Tennessee, Estados Unidos, reveló que se mejoró en más de un 50% la percepción de seguridad en las comunidades en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá gracias a proyectos de prevención financiados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés).
De 29,000 encuestados adultos, el 92% cree que la prevención es la mejor arma contra la violencia.
La violencia también genera la búsqueda de otras alternativas, como la migración. Según el Banco Mundial, más de 11,000 niños de El Salvador fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos, y el 67% de los jóvenes en edad laboral de Honduras, Guatemala y El Salvador dejan sus países, lo cual tiene un costo para los Gobiernos de $80,000 millones, “tanto por fuga de cerebros como por los costos de repatriación”.
Violación de mujeres, otro sello de las pandillas salvadoreñas
En un país sometido al terror de las pandillas se les ha dejado a los muertos la tarea de romper el muro de silencio levantado alrededor de la violencia sexual.
La violencia sexual en El Salvador no se refleja con exactitud en ninguna estadística. La amenaza constante satura el ambiente y frena la denuncia. El abuso sexual es tan generalizado desde la infancia que, en muchos casos, la violación se vive como parte del proceso de pasar a la vida adulta, y quienes pueden abandonan el país en búsqueda de seguridad antes de soñar con encontrar justicia en un sistema más habituado y caracterizado por la impunidad.
Abogadas especializadas en inmigración en Estados Unidos dicen que en el último año han detectado un aumento sustancial de mujeres y niñas centroamericanas que solicitan asilo después de haber sido víctimas de secuestros y violaciones. Y que sus relatos son similares a los ofrecidos por las mujeres que escapan de las guerras africanas.