La violencia irrumpió en la campaña electoral iraquí con los estallidos de dos coches bomba y de un cinturón de explosivos que llevaba un suicida, ocurridos en la ciudad de Baquba, que causaron al menos treinta muertos y 48 heridos, quince de ellos policías, según fuentes policiales.
El primer atentado se produjo cuando dos autos-bomba conducidos por suicidas estallaron de manera simultánea cerca de dos edificios administrativos de Baquba, capital de la provincia de Diyala, situada a unos 60 kilómetros al noreste de Bagdad.
La policía iraquí informó que un auto bomba fue desactivado por expertos de las fuerzas de seguridad, que además prohibieron todo el tráfico rodado en la ciudad.
Poco más tarde, un suicida detonó el cinturón de explosivos que llevaba ante un grupo de policías.