Tres vehículos con explosivos fueron detonados ayer en forma sincronizada en un concurrido mercado y dejaron al menos 41 muertos y 150 heridos en la ciudad sureña de Amara. La región es habitada principalmente por chiíes que hasta ahora habían escapado mayormente de la violencia sectaria.
El jefe de la policía de Amara fue cesado y se prohibió la circulación vehicular en la población, cuyas calles fueron tomadas por los soldados iraquíes.
Los atentados -cometidos en un lapso de seis minutos- comenzaron a las 10:00 a.m. con el estallido de un automóvil cargado de explosivos que estaba estacionado en un garaje, informó la policía local y un funcionario de inteligencia.
Poco después, indicó la policía, fue detonado otro automóvil a unos 50 metros de distancia, mientras se congregaban curiosos para observar los daños del primer ataque.
El tercer estallido ocurrió frente a un cine, también a unos 50 metros de distancia.
Se detuvo a 25 sospechosos, varios utilizaban teléfonos móviles y cámaras cerca del lugar.