La muerte de cinco palestinos a manos del ejército israelí en Tulkarem (norte de Cisjordania) y el deceso de un británico apuñalado en Jerusalén pusieron fin a la calma que reinó en los últimos días durante la retirada de las colonias israelíes de Gaza.
El desalojo de los 21 asentamientos de la Franja de Gaza y de cuatro del norte de Cisjordania, concluido el martes, se llevó a cabo sin que se registraran enfrentamientos mayores en las regiones afectadas.
Sin embargo, el miércoles, el ejército israelí mató a cinco palestinos, entre ellos un líder del grupo radical Yihad Islámica, en el campo de refugiados de Tulkarem.
"Estos terroristas palestinos murieron en el campo de Tulkarem cuando iban a ser arrestados", afirmó Roni Numa, responsable de la operación.
"Los soldados respondieron después de que los terroristas dispararon en su dirección", afirmó el coronel, explicando que los "miembros de esta célula terrorista preparaban atentados suicidas" y estaban "financiados por el Hezbolá", milicia chiíta libanesa.
Nada más conocer lo ocurrido, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas acusó a Israel de destruir las perspectivas de paz.