Las protestas contra las privatizaciones que han dejado un muerto y 100 heridos en Arequipa (sur de Perú), sometida a estado de emergencia y toque de queda, se extendieron ayer a Tacna, extremo fronterizo con Chile, donde estallaron violentos disturbios contra el gobierno del presidente Alejandro Toledo.
En medio de esa delicada situación, el ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, postergó por segundo día consecutivo un mensaje que tenía previsto dirigir al país sobre nuevas medidas tributarias.
En las calles de Tacna entre 3,000 y 4,000 personas marcharon y en su camino apedrearon locales públicos, bloquearon las principales arterias, como la carretera Panamericana, obstruida con troncos y neumáticos encendidos.
Al menos 25 personas fueron detenidas por causar destrucción en edificios públicos y privados, según informes policiales.
Las acciones surgieron en solidaridad con Arequipa, segunda ciudad en importancia de Perú, que desde el domingo está bajo control de un Comando Político Militar que decretó el estado de excepción e implantó el toque de queda desde las 9:00 p.m. hasta las 5:00 a.m.
"Han saqueado locales públicos, la situación es bastante preocupante, la ciudad está paralizada", dijo el alcalde tacneño, Luis Torres, quien se encuentra en Lima y dijo haber recibido reportes de graves desórdenes en esa ciudad.
Fuentes policiales reportaron que se registraron saqueos en tiendas comerciales que obligaron a un intempestivo cierre de los negocios, mientras en los colegios de Tacna, las clases fueron suspendidas como medida de seguridad.
Entre tanto, en Arequipa, persistía el clima de tensión y pese al estado de emergencia grupos de disconformes salieron a las calles céntricas a protestar, dando lugar a enfrentamientos con la policía, que lanzó gases lacrimógenos.
Los ánimos se exaltaron luego de conocerse la muerte de un universitario de 23 años a raíz de heridas sufridas en la cabeza el sábado, al recibir el impacto de una granada de gas lacrimógeno. Se trata de la primera víctima fatal en cuatro días de desórdenes.
Ante la emergencia y el toque de queda decretados por Toledo, decenas de personas golpearon desde sus casas ollas vacías en respuesta a la actitud del gobierno y en demanda del restablecimiento del estado de derecho, acatando un pedido del Frente Amplio Cívico de Arequipa.