La ingesta diaria de suplementos de vitaminas y minerales por parte de mujeres embarazadas en países pobres hace que sus bebés nazcan con más peso y crezcan más durante los tres primeros años de vida, según un estudio publicado en la revista científica "The Lancet".
La investigación constata que si la mala nutrición de una mujer embarazada, común en las zonas económicamente deprimidas, es contrarrestada con la ingesta de preparados con los micronutrientes esenciales, en vez de con ácido fólico y hierro, los niños son más grandes y más pesados.
El estudio explica que, aunque se conocía que el tener un bajo peso al nacer afecta a la salud y supervivencia infantil, se desconocían los efectos en la salud del niño que tenían las intervenciones para aumentar su peso.