Un año después de la erupción del volcán chileno Chaitén ocurrida el 2 de mayo de 2008, el gobernador de la sureña región de Los Lagos, Sergio Galilea, aseguró ayer que el peligro continúa.
" Ayer se cumplió un año, cronológicamente, y el enemigo sigue ahí, no sé si tanto, pero más o menos igual de peligroso que como estaba los primeros días, de modo que estamos vigilantes", señaló Galilea a Radio Cooperativa.
La erupción del macizo, que despertó de forma súbita tras haber permanecido cerca de 10.000 años dormido, obligó a evacuar a los más de 4.000 habitantes de la cercana población de Chaitén, a unos 1.200 kilómetros al sur de Santiago.
Los chaiteninos fueron trasladados a localidades cercanas, como Castro, Osorno y Puerto Montt, mientras sus casas quedaron arrasadas por el desbordamiento de las aguas de un río cercano que se mezclaron con el manto de cenizas volcánicas.
El Gobierno anunció a finales de febrero que la reconstrucción definitiva de la localidad de Chaitén, cuyas obras ya se han iniciado, se llevará a cabo en la zona de Santa Bárbara, a 10 kilómetros de la población original.
Ajenos a los planes gubernamentales, unos 70 vecinos fueron retornando poco a poco a Chaitén, de donde se niegan a salir, empecinados en que el Ejecutivo invierta sus recursos en la reconstrucción del pueblo en su ubicación original, pese a que el volcán sigue activo.
Los chaiteninos sobreviven sin servicios básicos y con el riesgo de que se produzcan explosiones y flujos de material volcánico y cenizas.
El pasado lunes, un hombre de 35 años fue hallado muerto, debido a una hipotermia causada por las bajas temperaturas.