Los electores hispanos, que representan una parte importante de los votos en lugares como Nueva York, Nueva Jersey, Arizona y California, son decisivos en las elecciones primarias que se celebraron en 24 estados de EE.UU.
Los cuatro principales candidatos, Hillary Rodham Clinton y Barack Obama, por los demócratas, y en menor medida, John McCain y Mitt Romney, por los republicanos, han cortejado casi hasta pie de urna a un grupo de la población que pocas veces se ha sentido tan en el centro de todas las atenciones.
California, en la costa oeste, y Nueva York, en el este, son los dos grandes premios de esta jornada electoral, ya que en ellos demócratas y republicanos se llevan buena parte de los delegados que les han de aupar definitivamente como candidatos a las presidenciales de noviembre próximo.
Y en ese premio, los hispanos tendrán mucho que ver, pues en el estado de Nueva York viven 19 millones de personas, de los que unos 3 millones son hispanos, y de ellos, más de 645,000 ya se han registrado como votantes para las presidenciales.
En el caso de California, con 37 millones de habitantes y de ellos más de 13 millones de hispanos, los electores de ese grupo ya registrados y dispuestos a participar en el proceso electoral de noviembre serán más de 2.6 millones. Como en el resto del país, hasta la población hispana también se ha trasladado la divergencia de opiniones y de apoyos a los senadores Clinton y Obama.