Los cerca de 1.500 vuelos de helicópteros que cada día reparten la ayuda humanitaria en el inundado estado mexicano de Tabasco no dan abasto y hoy uno de ellos llegó por primera vez a la población de Jiménez, donde la crecida de los ríos mantiene aisladas a más de 2.000 personas.
Perteneciente al municipio de Nacajuca, esta localidad situada a unos 50 kilómetros de Villahermosa, permaneció los últimos díez días sin contacto con el exterior, excepto el establecido por radio, transformada en una isla por las fuertes inundaciones que afectan el 80 por ciento del estado.
Aunque la solidaridad nacional e internacional ha quedado patente, las necesidades del millón de damnificados en todo el estado, muchos de ellos completamente aislados, y de las más de 80.000 personas que permanecen en albergues requieren el envío constante de ayuda humanitaria.
Desde las pistas del Centro Deportivo, en la capital estatal, Villahermosa, parten cada día más de un millar de vuelos de helicópteros de la Marina, la Policía Federal Preventiva y los departamentos de diferentes estados mexicanos que proveen de víveres y artículos de primera necesidad a las poblaciones aisladas.
La urgencia es tal, que muchos de los miembros del operativo se ven obligados a viajar en el exterior del aparato, sujetos con arneses y con los píes apoyados en el tren de aterrizaje.
Pese al descenso de las aguas, notable sobre todo en la capital estatal donde ya funcionan máquinas de drenaje, la mayoría del territorio estatal se encuentra completamente anegado y la situación podría empeorar si penetra un nuevo frente frío como anunció el instituto de meteorología.
Durante los escasos quince minutos de vuelo en helicóptero que separan el Centro Deportivo y el poblado de Jiménez, se pueden observar campos de cultivo inundados y ganado, sobre todo reses, aislados en pequeños islotes.
El primer helicóptero que aterrizó en un lugar despejado de esta población, perteneciente a la Policía Federal Preventiva, llevó varias toneladas de ayuda como leche en polvo, arroz, agua o pañales.
Unos sesenta habitantes recibieron las cajas y la descargaron tras formar una hilera humana que vació rápidamente la carga del helicóptero.
Al frente de la operación estaba el delegado sindical del pueblo, Miguel Angel de la Hoz Ramírez y la subdelegada, Emilia Lázaro de la Cruz, quienes explicaron a Efe que las necesidades más acuciantes en este lugar son los medicamentos como antimicóticos, antibióticos y analgésicos, además de productos higiénicos.
Una planta potabilizadora, instalada antes de la tragedia, permitió a esta población sobrevivir durante los últimos diez días, aunque la necesidad de comida era ya acuciante, según relataron los dos dirigentes locales.
El médico encargado del reparto de la ayuda en el Centro Deportivo, Marco Antonio López Montejo, quien llegó desde la ciudad de Puebla, explicó que aún hay otras poblaciones en las que la ayuda no ha podido ser entregada, como el poblado de Corcho, a donde pretende llegar un equipo en lancha, pues las condiciones del suelo no permiten los aterrizajes.
En los albergues instalados en la Catedral de Villahermosa, donde pernoctan más de mil personas, los responsables del dispensario piden también medicamentos para evitar las infecciones en la piel, así como analgésicos infantiles.
En este y en otros setenta lugares preparados para albergar a la población tabasqueña, se mentalizan para una larga contingencia y confían en que la ayuda y solidaridad nacional e internacional no decaiga o se desvíe hacia otra parte del mundo.
Mañana está prevista la llegada de un avión procedente de España con una carga valorada en 110.000 euros (159.000 dólares), consiste en dos plantas potabilizadoras de agua y dos módulos complementarios.
Además, España donará a México 350.000 euros (507.000 dólares) para la adquisición de artículos de primera necesidad.