El general retirado y aspirante a la candidatura demócrata a la presidencia de EU, Wesley Clark, testificará hoy en el juicio que se sigue contra el ex presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic.
Clark declarará durante dos días ante los jueces del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) a puerta cerrada y acompañado por dos representantes del Gobierno de Washington.
Estados Unidos condicionó la comparecencia de Clark a que fuera secreta y a que sus declaraciones fueran hechas públicas tras ser controladas por los altos responsables de Washington alegando "razones de seguridad nacional".
El TPIY retransmitirá el testimonio grabado tanto en la sede de La Haya como a través de Internet, el viernes 19, después de que haya sido revisado por el Departamento de Estado norteamericano, que tiene derecho a pedir que se eliminen determinados pasajes.
La terna de jueces que juzga a Milosevic de 66 cargos, entre ellos el de genocidio, cometidos durante las guerras de Croacia (1991-1995), Bosnia (1992-1995) y Kosovo, tiene que dar en última instancia su consentimiento.
Clark aprovechará su estancia en La Haya para dictar hoy por la noche una conferencia sobre política internacional en el centro de investigación política Instituto Clingendael.
Una vez aprobada la Constitución, según los Acuerdos de Bonn de diciembre del 2001 para la Reconstrucción de Afganistán, se deben convocar unas elecciones generales antes de finalizar junio del 2004, pero la situación de inseguridad ha hecho dudar de que se puedan celebrar en estos seis meses.
Desde el verano pasado, la violencia ha aumentado en Afganistán, donde combatientes del grupo ultraintegrista musulmán Talibán, que gobernó en Kabul desde 1996 hasta finales del 2001, y de la organización terrorista islámica Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden, resisten en buena parte del país, sobre todo en las zonas montañosas del este y el sur.
El propio líder del Talibán, el mula Mohamed Omar, pidió a finales de noviembre el boicot a la Loya Yirga y las elecciones en un comunicado en el que aseguraba que "el espectáculo, está planeado por los cristianos y los judíos".
Las medidas de seguridad alrededor de los reunidos y en todo Kabul se han extremado, para evitar posibles atentados que alteren la celebración de la Loya Yirga.