El presidente estadounidense George W. Bush asumió personalmente ayer la responsabilidad por la estabilización y reconstrucción de Irak, luego de las diferencias expresadas por sus principales asesores en relación a quién le corresponde ese esfuerzo.
"La persona encargada soy yo", dijo Bush en una entrevista con Tribune Broadcasting, en la que también negó que la ocupación, con unos 130,000 soldados, esté demandando demasiado de las fuerzas militares, y se negó a dar un plazo para la salida de Estados Unidos del país árabe.
"Estamos ganando decisivamente en Irak", dijo Bush, "la definición sobre cuándo nos iremos es "cuando haya un Irak libre y pacífico basado en una Constitución y en elecciones", y obviamente queremos que eso pase tan rápido como sea posible".
"Pero tenemos cuidado de no apurar el proceso, porque crearía las condiciones para un fracaso", agregó.
Sobre la disputa entre sus ayudantes, el presidente del comité de Relaciones Exteriores del Congreso, Richard Lugar, en una rara crítica dijo el domingo que "el Presidente tiene que ser Presidente" y asumir el control de las cosas cuando sus consejeros no se pongan de acuerdo.
Los comentarios surgieron tras una entrevista al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a quien le cuestionaron si no sabía que las operaciones en Irak se están reestructurando de manera de que su influencia en las mismas disminuya.
"Con todo el respeto a los políticos aquí en Washington DC, que hacen comentarios, están equivocados sobre nuestra estrategia", dijo el Presidente, "la persona encargada soy yo".
Mientras, en Naciones Unidas, Estados Unidos presentó un nuevo proyecto de resolución en el que da de plazo hasta el 15 de diciembre al Consejo de Gobierno iraquí para que elabore una agenda y un programa para redactar una Constitución y celebrar elecciones.
En Irak, varias personas fueron arrestadas tras el atentado contra un hotel del centro de Bagdad en que murieron seis personas y docenas resultaron heridas.