VIKTOR YUSHCHENKO se convirtió ayer en presidente de Ucrania, poniendo fin a semanas de confusión y preparando el escenario para que el Estado ex soviético se acerque a Europa mientras mantiene sus lazos tradicionales con Rusia.
Yushchenko leyó el juramento con su mano sobre una antigua Biblia y la Constitución durante una ceremonia parlamentaria a la que acudieron cientos de invitados, entre ellos el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y presidentes de siete países.
Yushchenko, vitoreado calurosamente cuando se leyeron los resultados de su victoria, se dirigió a una multitud de cientos de miles de personas en la Plaza de la Independencia, punto central de las protestas contra el fraude electoral que le impulsaron a conseguir el poder.
Poco antes de convertirse en el tercer presidente de Ucrania, Yushchenko, de 50 años, se reunió con Powell, mientras en la plaza se congregaba una multitud vestida con los colores naranjas de la campaña de Yushchenko, la marca de la "Revolución Naranja".
En su discurso al Parlamento tras jurar al cargo, el nuevo mandatario ucraniano dijo que su victoria era "una victoria nacional" e instó a los diputados a trabajar con él para construir prosperidad.
"El pueblo consiguió elecciones honestas, la transferencia de poder fue legítima", dijo Yushchenko. "Es una gran victoria nacional".
Pidió al Parlamento que le ayudara a aprovechar, en bien de la nación, su victoria en la segunda vuelta de unas reñidas elecciones que se celebraron el mes pasado.
"Déjenme ofrecerles mi mano a cada uno de los diputados que hay aquí (...) y pedirles su cooperación. Tenemos un objetivo sencillo: una Ucrania democrática y próspera".
Yushchenko, ex primer ministro, quiere erradicar la corrupción y construir un país con una economía y unas instituciones transparentes y unirse a la corriente Europea.
Hoy, cumplirá una promesa al hacer de Moscú su primer destino extranjero al reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin.