El presidente de Uganda, Yoveri Museveni, juró hoy el cargo para continuar en la Jefatura del Estado de Uganda otro periodo de cinco años, tras haber sido reelegido en las elecciones del pasado febrero.
Museveni, de 66 años, accedió al poder en 1986, en un golpe de Estado, y gobernó los diez primeros años como dictador militar, hasta que fue elegido por primera vez en unos comicios en 1996, para ir renovando el cargo cada lustro desde entonces, por lo que, de acabar el actual periodo, completará 30 años en la Presidencia.
En las elecciones del 18 de febrero pasado, según los resultados oficiales, Museveni obtuvo un 68 por ciento de los votos, con lo que derrotó a los otro siete aspirantes a la Presidencia, que han denunciado unánimemente fraude en los comicios.
En su discurso inaugural, pronunciado en un acto separado del de la jura del cargo, Museveni atacó sin citarla a la oposición, a la que califico de "sectaria", "reaccionaria" y "marioneta" de potencias extranjeras.
Al mismo tiempo, aseguró que su partido, el Movimiento de Resistencia Nacional (NRM), mantiene "ideas progresistas" y defiende "la genuina independencia de Uganda y otros países africanos", así como el "panafricanismo, que se debe traducir en una integración política y económica".
Tras 25 años en el poder, Museveni afirmó: "Rechazamos el estancamiento de Uganda y estamos a favor de una rápida transformación en una sociedad moderna".
Pocas horas antes de que Museveni prestara juramento, su principal rival, Kizza Besigye, regresó de Kenia, tras varios días de tratamiento en un hospital de Nairobi, debido a las heridas que sufrió hace dos semanas al ser detenido violentamente por la Policía ugandesa cuando encabezaba una manifestación contra el régimen.
Las protestas, en las que no sólo participan seguidores de la oposición, sino también organizaciones sindicales, de estudiantes, jóvenes y mujeres, reclaman medidas para combatir la pobreza y frenar la subida de precios, en especial de los combustibles y alimentos.
Miles de seguidores de Besigye bordeaban la carretera que lleva desde el Aeropuerto Internacional de Entebbe hasta Kampala, para darle la bienvenida y mostrarle su apoyo.
La Policía trató de disolver con material antidisturbios a los opositores, que coreaban consignas contra el Gobierno y en favor de Besigye: "Besigye debe ser investido presidente hoy", gritaban.
Entre los líderes que acudieron a la ceremonia de jura del cargo de Museveni estaban los presidentes de Kenia, Mwai Kibaki; Tanzania, Jakaya Kikwete; Zimbabwe, Robert Mugabe; Yibuti,Omar Guelle; Somalia, Sheikh Ahmed Sharif y de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila.
También estaban el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, el presidente del Gobierno Autónomo de Sudán del Sur, Salva Kiir, y el líder de la República Árabe Saharaui Democrática, Mohmed Abdelaziz, entre otros.
El presidente de Sudán, Omar Hasan al Bachir, no acudió finalmente a la ceremonia, a la que en principio se había anunciado su asistencia, lo que provocó las protestas de las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, que pidieron a las autoridades ugandesas que lo detuvieran si entraba en su territorio.
Al Bachir está reclamado por la Corte Penal Internacional (CPI), acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad y genocidio, por su actuación en el conflictivo territorio sudanés de Darfur.
El jefe del Poder Judicial ugandés, Benjamin Odoki, tomó juramento a Museveni después de que el presidente de la Comisión Electoral, Badru Kiggundu, confirmara los resultados de la elección.
Museveni ha ocupado el poder más de la mitad de los 49 años transcurridos desde la independencia de Uganda del Reino Unido en 1962.
En 1996, Museveni fue el primer gobernante elegido bajo una nueva Constitución, que contemplaba un máximo de dos periodos de cinco años en la Presidencia, pero promovió posteriormente una enmienda que le permite seguir indefinidamente.
Previamente, en 1986, cuando ocupó el poder por la fuerza tras derrocar a Milton Obote, Museveni atacó a "los líderes que están en el poder demasiado tiempo" y también la corrupción, que en su opinión es la causa del fracaso económico y la pobreza de África.