A la fecha, ya son 23 mujeres las que han perdido la vida de manera violenta y otras 12 han sido afectadas por tentativa de femicidio.
Estas últimas, pese a que han sobrevivido a la agresión, han quedado marcadas de por vida, ya sea por lesiones en el cuerpo o consecuencias sicológicas.

En la mayoría de los casos de femicidio y de tentativa, los agresores son hombres que juraron amar por siempre a sus víctimas.

Unas 14,000 denuncias por violencia doméstica se presentaron al Ministerio Público en los diez primeros meses de este año; el 95% de las víctimas son mujeres y niñas.
La violencia doméstica es considerada el delito que está a un paso del femicidio, según datos estadísticos de las instituciones encargadas de atender estos casos.
A pocos días del 25 de noviembre, las autoridades judiciales determinaron un nuevo caso de femicidio. Se trata del brutal asesinato de una mujer dominicana en la provincia de Colón.
El hecho ha causado consternación en la comunidad internacional, porque recuerda que un 25 de noviembre, pero de hace 54 años, tres mujeres dominicanas sufrieron por la misma suerte.
Las hermanas Mirabal también fueron brutalmente asesinadas por luchar en favor de los derechos a las mujeres. Desde ese momento, las Naciones Unidas decretó ese día para crear conciencia ante la ciudadanía.
Medios de comunicación dominicanos se hicieron eco de este caso más reciente porque, además de la forma tan cruel como fue asesinada, se suman otros aspectos dramáticos.
La joven recibió múltiples puñaladas y su cuerpo fue lanzado en un paraje solitario de la comunidad de Río Piedra, en el corregimiento de María Chiquita, Portobelo, provincia de Colón.
Cuatro días después fue identificado el cuerpo sin vida de quien se llamaba Elizabeth Belén Vásquez, una joven de 23 años que deja a un pequeño de 3 años en la orfandad.
Un tío se presentó a la morgue del hospital Manuel Amador Guerrero para hacer el reconocimiento.
El ensañamiento con que se dio el hecho contra Elizabeth demuestra claramente que se trató de un caso de femicidio, comentó Jenifer Delgado Ureta, coordinadora del Observatorio Panameño contra la Violencia de Género de la Defensoría del Pueblo.
Delgado consideró que, por la forma como se dio el hecho, se activan las alarmas de una nueva modalidad que están aplicando los agresores contra mujeres para tratar de confundir a las autoridades.
El victimario busca simular que se trata de un hecho del crimen organizado. Este móvil lo han detectado las fiscales superiores encargadas de atender casos de femicidios. Así se han dado cuatro hechos en los últimos meses.
Falta de presupuesto hace limitada aplicación de dispositivos electrónicos
Cada año, las estadísticas de violencia contra la mujer se incrementan y, en busca de minimizar esos datos, las autoridades amplían los mecanismos, para así hacer efectiva una medida.
Pero la falta de presupuesto ha imposibilitado que este mecanismo se implemente, así lo manifestó Jennifer Delgado, directora de Protección de los Derechos Humanos de las Mujeres y coordinadora del Observatorio Panameño contra la Violencia de Género.
Explicó que en la Ley 82 de 2013, que trata sobre la violencia contra la mujeres y tipifica el femicidio, se estableció cambiar la figura de brazalete electrónico -contemplado en la Ley 63- por dispositivo electrónico para hacer efectiva la medida.
Delgado considera que la disposición va a contribuir a fortalecer las medidas de protección a favor de la víctima, específicamente cuando hay orden de alejamiento. A juicio de la funcionaria, este tipo de medida, más que desventajas, tiene ventajas, solo hay que determinar a qué casos específicos se les otorgará esta medida especial.
- 317 Muertes violentas de mujeres se han dado en Panamá durante los últimos cinco años.
- 204 Casos considerados femicidios, muchos de ellos con antecedentes de violencia doméstica.