El abogado Carlos Pérez Lagomasino reconoció ayer que la Caja de Seguro Social debió pagarle un millón 330 mil 538 balboas en honorarios por la defensa de la institución en el proceso arbitral seguido por la Compañía Nacional de Seguros (CoNASE) contra la CSS.
Sin embargo, el director del Seguro Social, Juan Jované, negó paralelamente que existiera algún contrato para hacer efectivo este pago.
El Panamá América, en una información publicada ayer, dio a conocer que el abogado Pérez Lagomasino facturó a la CSS la suma de un millón 330 mil 538, a razón del 20% sobre el monto total de la demanda con CoNASE que era de B/.6 millones 252 mil 694.64.
Aunque el profesor Jované rechazó la existencia de un contrato para el pago de la millonaria suma, Pérez Lagomasino pretendía hacer efectivo el cobro de esa factura al presentarla al Tribunal Arbitral.
Lo más importante, sostuvo el abogado, fue que “la Caja negó el pago de la factura y por nuestra cuenta no hemos demandado al Seguro Social por nuestros honorarios ante la vía civil”.
“La factura sí existe y es por B/.1.3 millón que debería pagar la Caja, pero yo he renunciado a esos honorarios. Desistí de ese cobro el 14 de noviembre del 2001 y era viable que se pagara, yo tenía todo mi derecho como profesional del derecho”, enfatizó Pérez Lagomasino.
Sin embargo, según Jované nunca hubo un contrato por esta suma y “nunca fue la intención del licenciado Pérez cobrarle ese dinero a la Caja de Seguro Social”.
Jované anunció que interpondrá una querella por calumnia e injuria contra El Panamá América por la publicación de la citada noticia.
De acuerdo con Pérez Lagomasino, la intención de presentar la citada factura al Tribunal Arbitral, era que si el fallo del proceso era totalmente favorable a la CSS, la aseguradora CoNASE tuviera que pagar esa cantidad, no el Seguro Social.
Sin embargo, Jované dijo que es mentira de El Panamá América que las costas le cayeron a la CSS, ya que una parte del laudo arbitral dice claramente que esas costas las pagó CoNASE por adelantado y deberán ser por partes iguales.
“Esta mentira”, según Jované, de que había un contrato por el 20% de la demanda queda más clara cuando el reglamento del Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá, sólo reconoce los gastos de administración, el honorario de los árbitros, los gastos por la práctica de prueba y lo que tiene que ver con transporte, alojamiento de árbitros, secretarios y testigos.
Por otra parte, el ex miembro de la junta directiva de la CSS, Roberto Lombana, dijo que en esta situación no hay un error, sino algo que se presta a pensar que se está favoreciendo a una persona en particular, con el pase de una cuenta de B/.1.3 millón.
“Si uno está trabajando para una empresa o para una entidad como la Caja, uno está contratado para hacer el trabajo bajo el salario que recibió y no para cobrar por fuera”, destacó.
Indicó que el hecho que el abogado Pérez Lagomasino presentase la factura, siendo funcionario de la CSS, raya en lo ético y lo moral, y debe ser investigado por la junta directiva de la CSS.
Nos reunimos a las 8:30 como las mañanas anteriores y de inmediato nuestro expositor preguntó “¿alrededor de qué valor gira nuestra vida profesional?”.
La respuesta fue tomando fuerza poco a poco. Hasta que casi al unísono se escuchó: “la verdad”.
Para Restrepo, la misión del periodista no es transmitir lo que la gente dice, sino buscar la verdad. Y precisamente la información llega a ser verdadera cuando se ponen los filtros.
“Nosotros defendemos a los lectores contra la contaminación de la información”, así lo siente Restrepo.
Considera que hay Periodismo dirigido a la inteligencia, el impreso y el Periodismo dirigido a los sentidos, la televisión, por lo que las consideraciones, en término del público, deben ser vistas bajo esa visión.
La conferencia concluyó para la tarde, pero la profundidad de lo discutido hizo que el reloj corriera desapercibido, no había apuros, a pesar de que afuera los rayos del sol parecían gritar, como diría Osvaldo Ayala: “playa, brisa y mar”...
Restrepo, de 70 años, 47 de ellos dedicados al Periodismo, se despidió con la primicia de su primera novela que pronto saldrá a la venta, sin ahondar en el contenido, pero advirtiendo jocosamente: “disfruté muchísimo escribiéndola, pero no sé si vale la pena”...
Javier Darío Restrepo es ampliamente conocido en Colombia como reportero de televisión por su vinculación por largo tiempo al noticiero “24 Horas”.
Experto en ética periodística, catedrático de las universidades Javeriana y de Los Andes, y conferencista en temas de comunicación social.
Fue miembro fundador de la Comisión de Etica del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura -IECO-.
Dirige la sección del Defensor del Lector de El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá.
Recibió el premio nacional de Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de prensa en 1993, así como, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en las modalidades de crónica e investigación en televisión en 1985 y 1986.
Además, recibió los premios San Gabriel del Episcopado Colombiano en 1994 y Germán Arciniegas de la Editorial Planeta en 1995.
Es autor de libros como Etica para periodistas (1991) en colaboración con María Teresa Herrán, Más allá del deber (1992), La revolución de las sotanas (1995), Testigo de seis guerras (1996) y Desde las orillas (1996), en colaboración con Germán Rey, entre otros.
En el marco del I Congreso Latinoamericano de Periodismo, realizado en Panamá en 1997, recibió el premio latinoamericano a la ética periodística otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo -CELAP-, auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida.