El reducido espacio de tierra entre una tumba y otra, en el cementerio de Arraiján cabecera, está siendo utilizado para la apertura de nuevas fosas, con el aval de las autoridades municipales del distrito, lo cual ha comenzado a generar protestas por los dolientes de los difuntos allí sepultados.
Uno de los primeros en protestar es Francisco Reyes, luego que hace 15 días y sin tener conocimiento, abrieron una fosa a solo centímetros de la bóveda, en la que reposan los restos de su esposa y un hijo.
“Mi mayor preocupación es que, quienes excavaron la nueva sepultura, hayan afectado la estructura de la bóveda, y se suscite algún derrumbe, lo cual haría obligatorio la exhumación para realizar las reparaciones”, comentó Reyes.
El espacio utilizado para abrir la nueva fosa era de apenas dos pies de ancho, aunque dentro de este camposanto existen sepulturas con apenas medio pie de separación entre una y otra.
El cementerio de Arraiján cabecera está totalmente lleno y sin veredas para caminar entre las tumbas.
Se intentó obtener una versión de parte del Municipio de Arraiján, pero se informó que la encargada de la administración de los cementerios no se encontraba.