Colón. Cinco personas heridas de consideración y más de 30 con heridas leves, fue el saldo de un accidente que se registró aproximadamente a las 2: 30 de la tarde de ayer, en el sector de Salamanca, en la provincia de Colón.
Los pasajeros viajaban en el colectivo 3B-203 con placa única 676515, que se fue a un barranco en la comunidad de Quebrada Ancha.
Los heridos más delicados fueron: Joselyn Coronado, de 21 años; Ina Gutiérrez, de 29 años y la menor Claribeth Almanza, de 10 años de edad, las que fueron trasladadas inicialmente a la Policlínica Nuevo San Juan y por la gravedad de las lesiones se enviaron al Hospital Manuel Amador Guerrero.
Según uno de los heridos, el conductor Pascual Barsallo estaba manejando a alta velocidad y aparentemente se descuidó cuando comía.
Los heridos fueron trasladados a la Policlínica Nuevo San Juan, por funcionarios del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja y el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Sugiere que el Ministerio de Educación conforme Gabinetes Psicopedagógicos en todas las escuelas, para tratar a los estudiantes desde chicos, porque de nada sirve cuando ya han matado.
La falta de programas de prevención radica en que los políticos piensan en función de costo beneficio, invertir para recibir, asegura.
Gilberto Toro, del Ministerio de Desarrollo Social, señaló que el fenómeno de la violencia está globalizado en la región centroamericana, y lo que se necesita es una politica de seguridad ciudadana.
Indicó que Panamá se está encaminado a eso, pero el problema es que las políticas se construyen sobre marcos teóricos para tener entonces lineamientos y directrices a seguir en la ejecución.
Dijo que en el caso de la violencia de las denominadas bandas y pandillas se está superando la etapa de diagnóstico.
Esta permite identificar cuántos y quiénes son, por qué están, qué quisieran y qué los lleva a actuar de manera violenta, para establecer un plan de acción riguroso, explica.
Asegura que la violencia en los hogares supera a la de la calle, pues la violencia doméstica se está convirtiendo en el delito N° 1 en la sociedad panameña.
Esto quiere decir que las calles se están poblando de sujetos deformados, para quienes la única forma de expresarse o manejarse es agrediendo, matando a otro o produciendo una autodestrucción, autoagresión o maltrato, manifestó Toro.
Quienes lo quieran ver de manera simplista, dirán que los jóvenes son violentos, pero quienes lo hacen con óptica compleja, descubrirán que este joven fue hecho de una manera violenta.
Nilsa de Caballero, subgerente de Empresas Municipales, señaló que la violencia está afectando, pues muchas veces en los entierros esos problemas se trasladan a los cementerios.
Lo más preocupante es que en los últimos años la mayor cantidad de entierros corresponde a jóvenes que han muerto en actos violentos como balaceras, bandas y rencillas, aseguró.
En los 11 cementerios municipales se ha logrado detectar que los entierros, producto de bandas, los familiares se olvidan y a los tres años se exhuma el cuerpo y se entierra en fosa común.
Señaló que a pesar de que se tiene un Centro de Llamadas, y se avisa con anticipación, las familias no responden por los muertos.